Una tasa más baja no significa automáticamente que debas refinanciar. La pregunta es si el ahorro supera el costo, y cuánto tiempo tardas en llegar al punto de equilibrio.
El cálculo del punto de equilibrio
Refinanciar cuesta dinero: normalmente entre el 2% y el 5% del préstamo en costos de cierre. Para saber si vale la pena, calcula cuánto tiempo tardará el ahorro mensual en recuperar esos costos.
La regla del 1% y por qué ya no aplica
Seguramente has oído "solo refinancia si las tasas bajan al menos un 1%". Es una referencia aproximada, no una regla. Lo que realmente importa es cuánto tardas en llegar al punto de equilibrio frente a cuánto tiempo piensas quedarte. Una baja del 0.5% en un préstamo grande podría valer la pena. Una baja del 1% cuando te mudas en 18 meses podría no valerla.
Otras razones para refinanciar además de la tasa
- Eliminar el PMI: Si tu casa aumentó de valor y ahora tienes un 20% o más de plusvalía, refinanciar a un nuevo préstamo convencional elimina el PMI.
- Acortar el plazo: Refinanciar de un préstamo a 30 años a uno a 15 años con una tasa más baja puede ahorrarte muchísimo en intereses, aunque tu pago sube.
- Cambiar de un ARM a una tasa fija: Si tienes una tasa ajustable y las tasas están subiendo, asegurar una tasa fija elimina la incertidumbre futura.
- Retiro de efectivo: Accede a tu plusvalía para renovaciones, consolidación de deudas u otras necesidades.
Refinanciar reinicia tu amortización, lo que significa que vuelves a pagar sobre todo intereses. Tenlo en cuenta en tu cálculo si llevas muchos años pagando tu préstamo actual.