Un préstamo sobre la plusvalía de la vivienda (a veces llamado "segunda hipoteca" o HEL) te da una sola suma global por adelantado, garantizada con la plusvalía de tu casa, que pagas según un calendario fijo y a una tasa fija. En su estructura se parece mucho a tu primera hipoteca, solo que es más pequeño y queda en segundo lugar.
Para quién es ideal
Propietarios con un gasto único de monto conocido: una renovación específica con un presupuesto cerrado del contratista, la consolidación de un monto conocido de deudas con intereses más altos o una compra grande bien definida. Si sabes la cifra exacta que necesitas, un préstamo sobre la plusvalía suele ser más adecuado que la estructura rotativa y de tasa variable de una HELOC.
Por qué la gente lo prefiere a una HELOC o a un refinanciamiento con retiro de efectivo
- Tasa fija, pago fijo. Sabes exactamente cuánto debes pagar cada mes durante toda la vida del préstamo, sin exposición a aumentos de tasa.
- No toca la tasa de tu primera hipoteca, la misma ventaja que una HELOC; es importante si aseguraste una tasa baja en tu hipoteca principal.
- Más fácil de presupuestar que una HELOC, ya que no hay que planificar la transición del periodo de retiro de fondos al periodo de pago.
Qué revisan los prestamistas
La cifra clave es tu relación préstamo-valor combinada (CLTV): el saldo de tu primera hipoteca más el nuevo préstamo sobre la plusvalía, dividido entre el valor de tu vivienda. La mayoría de los prestamistas limita el CLTV a alrededor del 80% al 85%, lo que significa que, por lo general, necesitas conservar al menos entre el 15% y el 20% de plusvalía en la vivienda después de ambos préstamos.
Las tasas, los límites de CLTV y las condiciones de los préstamos sobre la plusvalía varían según el prestamista y el perfil de crédito. Esta es información general, no una recomendación para pedir prestado con tu vivienda como garantía.